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Otro palo de Landa y Dumoulin controla a Nairo y a Nibali

GIRO DE ITALIA

Otro palo de Landa y Dumoulin controla a Nairo y a Nibali

Tejay van Garderen (BMC) ganó el mano a mano al alavés, otra vez segundo. En los Dolomitas, el líder estuvo sobresaliente y no perdió tiempo.

Italia

Mientras Tom Dumoulin ejercía de patrón y controlaba a Nairo Quintana y Vincenzo Nibali en el tappone dolomítico, dos corredores que necesitaban la victoria como el comer se la jugaron en Pontives. Tejay van Garderen y Mikel Landa perdieron sus opciones a la general del Giro 100 por distintos motivos. El estadounidense ha llegado a dudar públicamente de su capacidad como ciclista tras un nuevo naufragio. Las aspiraciones del alavés, cuyo contrato con el Sky expira este 2017, acabaron en la caída que provocó un policía en la ascensión al Blockhaus.

Y como en Bormio, Landa fue segundo. Otra vez se metió en la fuga para intentar rematar el excelente trabajo de su equipo (Rosa tiró como un poseso)… y otra vez no supo gestionar los metros finales: “Soy un tonto, lancé demasiado pronto el sprint”. A los 28 años, Van Garderen alcanzó su primer triunfo en una gran ronda y rompió en un llanto sincero con los auxiliares del BMC: “Después de ocho temporadas como profesional, tras tantos disgustos, la recompensa la saboreas muchísimo más. Me siento feliz y completo”. Al menos, Landa aseguró la clasificación de mejor escalador.

En la batalla por la maglia rosa, Tom Dumoulin resistió los movimientos de Nairo Quintana y Vincenzo Nibali con absoluta superioridad. El neerlandés salió con un compañero menos por la retirada de Bauhaus, y en Gardena se quedó solo. Ten Dam, como el día del famoso apretón, fue el último en abandonar a su suerte al jefe del Sunweb. Demasiada similitud con la Vuelta de 2015 que perdió frente a Fabio Aru en los puertos de Madrid. Sin embargo, en este Giro se ha mostrado como el más fuerte.

Tan fuerte anda, y tan confiado, que permitió marcharse a Pinot, Pozzovivo y Zakarin cuando le atacaron en los kilómetros finales de Pontives. Luego aprovecharon la situación sus paisanos Kruisjwijk y Mollema. No le interesa nada más que las ruedas de Nairo y Nibali. Con dos etapas casi unipuerto y la crono de 29,3 km en la recámara, Dumoulin se considera en una posición privilegiada para conquistar la carrera. Nairo y Nibali necesitan sacar toda la artillería.

La montaña del Giro continuará con la llegada en alto a Piancavallo. La cumbre de los Prealpes belluneses sólo ha sido meta en otra ocasión: Marco Pantani venció en 1998. Consta de 15,4 kilómetros al 7,3% de media, con rampas del 14%. El pelotón tendrá que afrontar antes Croce Comelico, de tercera, Sappada, sin categoría, y Sella Chianzutan, de segunda. “En Piancavallo cambiará el panorama”, se le escapó a Giuseppe Acquadro, el mánager de Nairo. A ver.

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