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Alberto Contador: “Froome es el favorito, pero no es imbatible”

Alberto Contador (Pinto, 31 años) afronta desde el sábado el Tour de Francia con el cuchillo entre los dientes, porque vuelve a aparecer con opciones reales de ganarlo.

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Alberto Contador se muestra optimista | Dani Sánchez

¡Qué diferente esta temporada a la anterior!

—Pues sí, muy diferente en todos los aspectos. Para empezar, mi preparación invernal, sin tantos compromisos ni viajes, y luego el calendario.

—Y también los resultados. ¿Le están devolviendo la confianza las victorias?

—Está claro que cuando vas a una carrera en busca de un buen objetivo y vuelves con el triunfo, en vez de con el segundo, el tercero o el cuarto puesto, como me pasó la temporada anterior muchas veces, todo te resulta más sencillo para seguir trabajando bien. El año pasado también tenía las cosas claras y trataba de hacerlo bien, pero creo que la programación no fue la más adecuada.

—¿Cree que ha alcanzado otra vez el nivel de sus mejores tiempos?

—Hasta que no estemos en el Tour, no puedo decirlo, pero ha ido todo encaminado para estar en mejor condición que nunca. Esa es la idea que tenemos, la preparación que llevamos. Pero el deporte no son matemáticas y hay que ver cómo responde el cuerpo, pero tal como estoy trabajando, espero llegar en la mejor forma de siempre.

—Ya ha ganado dos veces el Tour, más otro en el que fue descalificado. Sólo le vale el triunfo, ¿no?

—El objetivo sólo puede ser luchar por la victoria. Si a lo máximo que podría aspirar fuese a una segunda posición, no tendría tanta motivación para sacrificarme. Pero está claro que hay un corredor que es el favorito número uno, que en los dos últimos años ha estado fortísimo y que en este va a llegar igual. Será difícil ganar a Froome, pero no es imbatible. También lo decían de mí. Al final lo que hay que procurar es llegar lo más fuerte posible y luego, a ver dónde puedo llegar. El año pasado él dominó el Tour y nosotros no tuvimos nada que hacer. Me sentí extraño cuando subimos al podio como vencedores por equipos. Esa es una de las cosas que me han motivado para mejorar este año.

—¿Cuál es el punto fuerte de Froome?

—La contrarreloj. Destacaría su rendimiento tan grande. Está disputando cronos con Tony Martin totalmente llanas, con 54 km/h de media. Eso para mí, con 62 kilos, es bastante difícil.

—¿Y su punto débil?

—Hay momentos en que tácticamente se dan mil circunstancias en un momento dado que puedes llegar a aprovechar. No diría ninguno concreto, pero surgen. Y otro, es que a todos nos duelen las piernas y todos tenemos días mejores y peores. Si él tiene un día flojo, la cosa es saber aprovecharlo y tener piernas para hacerlo.

—¿Cómo es su relación personal con Froome?

—De respeto mutuo. Siempre ha sido bastante correcta.

—¿Será un mano a mano entre él y usted?

—No. Hay un grupo de corredores que estamos ahí. Destacaría a Froome, como primer favorito, y luego hay bastantes: Nibali, Valverde, Purito, que no sé si irá o no…

—Irá, pero no va a disputar la general.

—Si Purito está en la salida, Purito también está en ese grupo.

—Nibali es un corredor ofensivo. ¿Le viene bien que esté en el Tour?

—Si tiene más piernas que yo, no. Pero sí, viene bien que haya un corredor agresivo para cambiar el guión preestablecido.

—¿El recorrido?

—Todos los Tours son intensos, pero éste, los primeros días en Inglaterra, ya van a marcar bastante. Después, tenemos la etapa de la que todo el mundo habla, la del pavés, en la que puede pasar de todo: que te tengas que ir para casa por una caída, que salgas beneficiado en la general, que salgas perjudicado o que no pase nada. Es una etapa que hay que afrontar con respeto y motivación. Inmediatamente vienen las de los Vosgos, con la llegada en alto de Belles Filles, y Froome ya sabe lo que es ganar allí. Este año los Alpes están algo descafeinados y lo que sí destacaría son los Pirineos. La etapa de Pla d’Adet va a ser un no parar desde la salida. Y al día siguiente, Hautacam, con el Tourmalet por medio. Son las jornadas que van a marcar la carrera. Sin olvidarse de la contrarreloj del penúltimo día, que son 54 kilómetros, y si tienes una mala jornada, con un corredor como Froome, te puede caer muchísimo tiempo.

—¿Es esa la etapa que más le preocupa?

—Estoy trabajando durísimo para ella. Sí es la menos favorable para mí, con respecto a Froome, pero por otro lado prefiero esa crono el día 20 que el cuarto o el séptimo. Cuando la contrarreloj está al final depende mucho de las fuerzas con que llega cada uno y me puedo defender mejor.

—¿Puede estar resuelta la carrera antes de llegar a ella?

—Yo creo que la crono será la que terminará decidiendo el Tour.

—¿El Sky será mejor o peor sin Bradley Wiggins?

—Desde fuera lo que se ve es que no van a contar con un corredor que ha ganado el Tour, que tiene mucha experiencia y que en estos momentos está en muy buena forma. Desde dentro…, no sé cuáles son las circunstancias que les han llevado a tomar esta decisión.

—Usted se ha perdido cuatro Tours, dos por sanción y dos porque no dejaron participar al Liberty y al Astana. ¿Podría tener las mismas victorias que Miguel Indurain si todo hubiera ido normal?

—No. Indurain hizo algo dificilísimo, ganar cinco Tours y de forma consecutiva. Hablar es muy fácil, pero conseguirlo en la carretera es algo muy diferente.

—¿Es el Tour la carrera que más alegrías y a la vez disgustos le ha dado?

—Más alegría, no. Más alegría me la han dado carreras de menos importancia, como la etapa del Tour Down Under después de que estuve a punto de dejar la bicicleta por el derrame cerebral que sufrí. O la París-Niza del 2007. En cuanto a felicidad, me dieron más que las victorias en el Tour. En cuanto a disgustos, sin duda es la carrera que más disgustos me ha dado. Especialmente cuando me llamaron para notificarme que había dado un resultado adverso.

—¿Cómo nota que la gente ha reaccionado ante ese hecho? ¿Cree que son muchos o pocos los que han perdido la confianza en usted?

—En el deporte es como todo en la vida, hay gente que cree en la forma en que haces las cosas y otros que no. Cuando eres un personaje público tienes que ser consciente de ello.

—¿Y cómo lo lleva?

—Bien. Son trece años los que llevo en el deporte profesional y te ves en cantidad de situaciones diferentes. Cuando era un chavalillo veía un titular que no se correspondía con lo que había dicho y me pillaba un cabreo que no veas. Ahora, como ya doy por hecho que el ochenta por ciento de los titulares tienen algo de punta con respecto a lo que he dicho, no le doy más vueltas porque sabes que eso es siempre así.

—Se le ha visto en diferentes estrategias este año. En la Tirreno atacó en solitario a 35 km de meta; en el País Vasco, se mantuvo a rueda de Valverde y le remató. ¿Contador ya no sólo va al ataque?

—Hay que analizar las carreras y ver cada rival que tienes delante. En Tirreno el que podía ponerlo más difícil en la crono era Kwiatkowski. Había que intentar dejarlo en un puerto largo. No sabía si al final me iba a salir el tiro por la culata, pero lo conseguí. En cambio, en País Vasco era un repecho durísimo, Valverde fue el que atacó a un ritmo altísimo, pero sabía que la última parte era muy dura y estaba esperando mi momento.

—¿Le asustó el ataque de Froome en Béal en el Dauphiné?

—La verdad es que no recuerdo un ataque igual por parte de nadie. Bastante superior al que hizo el año pasado en Mont Ventoux. Fue muy duro y mantenido, 35 segundos a bloque. Te da respeto, pero tanto como miedo, no.

—Las relaciones con Oleg Tinkov, dueño de su equipo, han cambiado mucho, ¿no?

—El año pasado puso dos o tres tuits que dieron mucho juego, tuvieron un bombo increíble en los medios de comunicación. Pero en invierno estuvimos hablando y aclaramos todo. Y lo que sucedió lo dejamos en el pasado. Las relaciones ahora son realmente buenas y hablamos muy a menudo. Oleg es una persona que no pasa inadvertida, es como es. Pero es un apasionado del ciclismo y este deporte necesita gente como él, personas que sienten muy fuerte el ciclismo e invierten en él.

—Lo que vino bien fue que usted no entrara al trapo, ¿no?

—Cada uno da diferente importancia a las cosas y yo no tuve dudas en ningún momento.

—Muchos corredores en activo han publicado libros biográficos. ¿Para cuándo el suyo?

—Tendría para escribir una pequeña colección y algunos muy interesantes... He tenido muchas y muy diversas peticiones para hacerlo. Pero yo ahora me tengo que centrar en dar pedales, nada más. Aunque respeto a todos los compañeros que han sacado libros, algunos muy buenos, por cierto. Sí hay uno que quiero sacar con mi Fundación. Para explicar cómo te sientes cuando eres un corredor profesional, como yo, y de pronto estás en un hospital y no sabes si volverás a montar en bici, cómo te sientes y cómo vuelves.