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"Fiebre alta, alergia de piel, frío, orina roja o incluso la muerte"

El perito Olaf Schumacher desgranó los peligros de las transfusiones de sangre y desmontó los argumentos de Eufemiano Fuentes sobre sus bondades terapéuticas.

Juan Gutiérrez

Madrid

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El perito alemán Yorck Olaf Schumacher, al salir de los Juzgados. | Emilio Naranjo

Yorck Olaf Schumacher, especialista en hematología deportiva, desmontó ayer con argumentos científicos, durante 4:40 horas, las bondades terapéuticas de las transfusiones de sangre que había sostenido Eufemiano Fuentes para defender sus prácticas con los deportistas. Según el perito alemán, propuesto por la AMA, están desaconsejadas en la mayoría de casos y tienen numerosos efectos secundarios. A continuación va un extracto:

Extracciones. “La extracción de sangre trae más riesgos que otros actos médicos cotidianos. Extraer medio litro o un litro para las transfusiones supone el 20% del volumen total, mientras que un análisis de sangre sería menos de un 1%. Tampoco son comparables con las reinyecciones de plasma rico en plaquetas para lesiones, que son de 50 mililitros”.

Transfusiones. “Las transfusiones autólogas (sangre propia) no se recomiendan médicamente, pero tienen ciertos usos para cirugías cardiovasculares o para implantes de cadera y rodilla. También se utilizan por motivos religiosos. El uso de sangre no beneficia al paciente en casos de emergencia aguda, está comprobado. Se usan más las transfusiones homólogas (sangre ajena), porque en las autólogas el coste es grande y el riesgo alto. Desde el punto de vista médico, la transfusión debe hacerse cuando el umbral de hemoglobina baja a 7 u 8, por encima de ahí no son beneficiosas. Lo normal es una hemoglobina de 15 para el hombre y de 13 para la mujer. Un deportista puede tenerla en 14, y con mucho entrenamiento, en 12. Si no se hacen dentro del umbral, aumentan los riesgos de efectos secundarios”.

Reacciones letales. “Mientras la sangre está en la bolsa unas células viven y otras mueren. Cuando se hace la reinfusión todo entra de golpe, el sistema inmunológico tiene que enfrentarse a ello y pueden surgir distintas situaciones. Una reacción sería fiebre, y si no se trata puede llevar al fallo de órganos, porque los residuos bloquean los órganos y pueden provocar la muerte. Otra reacción es la lesión pulmonar aguda por transfusión, que pasa una de cada mil veces y es letal entre el 3% y 5% de las ocasiones. No se puede prever aunque se tomen todos los cuidados. Los efectos secundarios se observan en las 24 horas siguientes, pero normalmente va rápido, en las primeras seis. La muerte puede venir años después, por ejemplo por una insuficiencia real, o por hepatitis o VIH de una bolsa infectada”.

Bolsas erróneas. “La mezcla de bolsas es uno de los principales problemas, porque puede reinfundirse la del grupo sanguíneo equivocado. Una bolsa errónea llevaría a fiebre hasta de 40 grados, calor o frío, alergia de piel, tensión alta, frecuencia cardíaca acelerada, insuficiencia real, orina marrón o roja, y en el peor de los casos la muerte. He leído declaraciones de ciclistas en esta causa cuyos síntomas son compatibles con los efectos secundarios”.

Descongelación fatal. “Si la sangre no está bien descongelada y se inyecta fría, puede producir arritmias mortales”.

La aguja. “La perforación produce herida, pero los riesgos de infección vienen más de las bolsas que de la aguja. En la analítica son menores, porque son 10 segundos contra al menos 10 minutos de transfusión, y la aguja más pequeña”.

Eufemiano y la norma. “Las transfusiones del doctor Fuentes no cumplen ni la directiva europea, ni el real decreto español. Hay que seguir un procedimiento. Primero: un examen del donante para ver si es apto y para descartar enfermedades infecciosas. También para establecer su grupo sanguíneo. Segundo: hay que informar de riesgos y beneficios por escrito, y se debe firmar un consentimiento. También hay que hacer un análisis bacteriológico de la bolsa. Estudié los calendarios de Eufemiano y no pude llegar a ninguna conclusión sobre el diagnóstico y el tratamiento”.

Hoteles y pisos. “Un hotel no cumple las condiciones para una transfusión como una unidad móvil o un colegio. No sólo debe estar preparado para la extracción o la reinfusión, también para cuidados al paciente y al producto. En un hotel no hay material adecuado para una adversidad. Tampoco pueden hacerse en un piso y sin permiso de la autoridad. La nevera de casa no es lo adecuado para guardar la sangre, porque el control de la temperatura de la bolsa es muy importante”.

Transporte inadecuado. “Una mochila de picnic no es lo mejor para el transporte, porque necesita una temperatura monitorizada y constante. Llevarla con hielo puede dañar las bolsas y las células. Una lata de refresco para refrigerar tampoco la veo adecuada, porque no mantiene la temperatura constante. Hay dispositivos de enfriamiento sin contacto directo con las bolsas que sí la mantienen. Los bloques de hielo no se usan en medicina moderna”.

Identificación dudosa. “Las bolsas tienen que venir identificadas con el nombre, el grupo sanguíneo y la fecha. En algunos países, los pacientes incluso firman las bolsas. También es importante un registro documental para asegurar la calidad del procedimiento. Si en la bolsa solo hay un código que conocen médico y paciente hay riesgos, porque nadie más puede identificar la bolsa y se puede mezclar con otras”.

Dopaje. “Para un deportista, una transfusión se utiliza para mejorar el transporte del oxígeno y mejorar el rendimiento. El Código Mundial Antidopaje no lo permite. Se utilizan normalmente para deportes de larga duración como el atletismo, el ciclismo o el esquí de fondo. También serviría para otros: un futbolista resistiría más”.

La anemia del deportista. “La llamada anemia del deportista no es una anemia real, sólo es una disolución de la sangre. Con dos o tres días de descanso se recupera. No es mala, sino positiva para la adaptación al ejercicio”.