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Armstrong: "Un día le dije a mi hijo: 'no me defiendas más"

La segunda y última parte de la entrevista de Oprah Winfrey a Lance Armstrong tuvo un enfoque más personal. Una vez admitido el dopaje, vienen las consecuencias.

Esta semana, todos los artículos que se han escrito sobre usted comienzan con la palabra 'deshonra'. 

Es terrible.

¿Se siente deshonrado?

Claro. Pero también humillado y avergonzado. Sí, no es nada agradable.

(En octubre de 2012, la Agencia Antidopaje de Estados Unidos, USADA, despojó a Armstrong de sus siete victorias en el Tour y le castigó a no poder competir de por vida. Después vino el batacazo. Durante años, los patrocinadores se habían aliado con el chico de oro. Nike, Anheuser-Busch, Oakley, Trek Patrocinadores que le hicieron amasar decenas de millones de dólares rompieron los contratos).

¿Qué momento de humillación hizo que se enfrentara a sí mismo?

Creo que era miércoles. Me llamó Nike. Y no fue el momento más humillante. Ahora voy a eso. Resumiendo me dijeron que, obviamente, se largaban. Y después comencé a recibir llamadas de Trek, Giro

¿El mismo día? ¿En un par de días?

En un par de días. Todo el mundo se largó y aun así no fue el momento más humillante. No fue una época nada divertida.

¿Cómo le afectó?

En el fondo, sabía que un día esto pasaría. La historia se nos estaba yendo de las manos y esa era mi peor pesadilla. En mi mente siempre tenía la idea de que todos nos abandonarían. Quien nunca pensé que lo haría es la Fundación.

(Cuando sólo tenía 25 años, Armstrong fue diagnosticado de un cáncer de testículo en estadio 3. Los médicos le dieron menos de un 50% de posibilidades de sobrevivir. A los pocos meses, Armstrong fundó Livestrong con el fin de concienciar sobre el cáncer y apoyar a los supervivientes. Tres años después de superarlo ganó su primer Tour de Francia. Livestrong pasó a ser una de las organizaciones más conocidas del país. Armstrong se unió a Nike para presentar las míticas pulseras Livestrong. Fue una apuesta genial y las ventas se extendieron como la pólvora. A día de hoy, se han vendido 80 millones. Algunos critican a Livestrong por haber gastado mucho dinero en relaciones públicas y no el suficiente en investigación para el cáncer. Otros afirman que Lance lo utilizó para desviar cualquier crítica sobre su persona. Livestrong ha recaudado 500 millones de dólares para la lucha contra el cáncer. En octubre, dejó la presidencia pero permaneció en la junta. En noviembre rompió toda relación).

Y este fue el momento más humillante. Recibir esas dos llamadas. Primero, dejar el cargo de presidente pero seguir en la junta y continuar implicado. Pero no fue suficiente para nuestros seguidores. Al cabo de una semana me dijeron: 'Necesitamos que te desvincules'.

Ya no sólo dejar el cargo, desvincularse.

Fue: 'Necesitaríamos que consideraras la posibilidad de desvincularte'. Y tuve que pensarlo mucho. Y eso que ninguno de mis hijos me dijo: 'Papá, estás fuera'. Tampoco mis amigos dijeron: 'Lance, estás fuera'. La fundación era como mi sexto hijo. Y tomar esa decisión fue Difícil.

Ya la habían tomado por usted.

No diría que me forzaron a irme, me lo sugirieron. Era consciente de la presión. Y sí, era lo mejor para la asociación. Pero me dolió muchísimo.

De todo este batacazo, ¿ha sido eso lo más duro?

El golpe más bajo.

¿Puede Livestrong sobrevivir sin su historia?

Sí, eso espero. Desde luego.

Su historia trascendió más allá del deporte y dio esperanza a millones de personas que luchaban contra el cáncer. Tengo este e-mail que me envió una amiga al saber que le iba a entrevistar: "He oído que es un verdadero gilipollas, pero siempre le defenderé. Me dio esperanzas en momentos muy difíciles. A mi primer hijo le diagnosticaron leucemia dos semanas antes de que cumpliera un año y yo estaba en cuidados intensivos, sin apenas poder moverme, cuando mi hermano me regaló el libro de Lance 'Mi vuelta a la vida'. Esa noche lo leí de principio a fin y me enseñó que mi hijo no sólo tenía esperanzas de sobrevivir sino también de crecer sano. Aquella noche decidí cómo debía enfrentar la enfermedad de mi hijo y cómo debía enfrentarse al mundo.

Mi oración para Lance, cuando se enfrenta a los demonios, es que se acuerde de que 'Its not about the bike' ('No sólo se trata de ciclismo', otro libro de Armstrong).

Sé de quien habla. Amén.

Amén. ¿Se enfrenta a sus demonios?

Totalmente. Sí. Es un proceso. Y ahora estoy al inicio.

¿Cree que el dopaje contribuyó a que sufriera cáncer?

No, no creo. No soy médico, pero ninguno me ha dicho eso nunca ni me lo ha sugerido.

(Le muestran un vídeo de una confesión del juicio contra SCA en la que Armstrong reconoce que si da positivo perdería todos sus contratos con patrocinadores y 'la fe de todos los supervivientes de cáncer en el mundo. Soy consciente de ello. No es una cuestión de dinero para mí', dice entonces).

Parece como si lo hubiera profetizado.

Sí, es horrible.

¿Qué piensa?

No me gusta Y ese tipo es Lance Armstrong.

¿Quién es ese tipo que habla en el vídeo?

Es un tipo que se sentía invencible. Le decían que era invencible y verdaderamente se lo creía. Todavía está ahí. No le voy a engañar a usted y al público diciendo: 'Estoy en terapia y me encuentro mejor'. Todavía está ahí. ¿Necesita ese proceso, está comprometido con él? Sí. Hemos hablado de disculpas y debo un montón a un montón de gente. Y las más obvias a Frankie (Andreu), Betsy (esposa de Frankie), Greg Lemond, Tyler Hamilton, Floyd Landis, Emma O'Reilly, a todos les debo una disculpa. Y cuando ellos quieran, me disculparé.

¿Y le debe una disculpa a David Walsh, periodista de 'The Sunday Times' que durante trece años investigó el caso y escribió libros sobre usted?

Lo haría. Me disculparía con él. Lo he hecho.

¿Qué le dice a esta mujer que me escribió el e-mail y a los millones de personas que llevaban la pulsera, a los millones que creyeron en usted?

Les diría que entiendo su enfado. Entiendo que se sientan traicionados. Me apoyasteis durante años y tuvisteis fe en mí y yo os mentí. Lo siento. Y me comprometo a pasar el tiempo que sea necesario para compensar este daño. Sé de sobra que no puedo arreglarlo.

Mucha gente cree que concedió esta entrevista porque quiere volver al deporte.

¿Me está preguntando si quiero volver a competir? Sí, claro. Soy un competidor. Es lo que he hecho toda mi vida. Me encanta entrenar, correr, la disciplina. Pero no espero que vuelva a suceder.

¿Quiere volver a competir en ciclismo?

(Se ríe) No en el Tour, pero hay un montón de cosas diferentes que podría hacer. Podría, pero no puedo. Con esta sanción, con este castigo Ya sé que me lo he buscado, pero si tuviera la posibilidad me gustaría correr la maratón de Chicago cuando tuviera cincuenta años. Me encantaría y no puedo.

¿Así que ahora no puede competir en ninguna maratón?

No, ni en los diez kilómetros de Austin.

¿No puede correr en ningún caso?

Nada que incluya la sanción. Aunque haya 40.000 corredores, si lo dice el organismo oficial no puedo correr. Me encantaría tener la posibilidad de volver a competir, pero esa no es la razón por la que estoy diciendo esto. Francamente, puede que esta no sea la respuesta más popular, porque creo que me lo merezco. Quizás no ahora, pero si se fija en la situación, en la cultura y en el deporte y ves el castigo, volvería a aquella época y diría: 'Vale, te cambio mi historia por una sanción de seis meses'. Es con lo que han sancionado a la gente (se refiere a los excompañeros que han colaborado en la investigación). A mí me condenaron a muerte y a otros

Quiere decir que no podrá volver nunca más.

No digo que sea injusto, no necesariamente, pero es diferente.

¿Cree que tiene lo que se merece? Durante mucho tiempo dijo que la gente estaba organizando una caza de brujas contra usted. ¿Cree que este es el momento? Considerando lo grande que era, lo que significaba, cuanta gente confiaba en usted

Me merezco el castigo, pero no estoy seguro de merecer la pena de muerte.

¿Así que sólo estaba siendo un chulo arrogante cuando publicó en Twitter esa foto con todos sus maillots?

Sí, ese fue otro fallo.

(Sólo unas semanas después de que le fueran retirados los Tours y suspendido de por vida, Armstrong publicó una foto en Twitter con los siete maillots y escribió: 'De vuelta en Austin, descansando').

¿Por qué? En serio. Tiene a los lobos acechando y tuitea eso. ¿Para qué hizo eso?

Era para mostrarme más desafiante.

Más desafiante

Y lo que más miedo me da es que de hecho pensaba que era una buena idea.

Ah, ¿sí?

Sí, todo el tiempo.

Cuando algo de estas dimensiones pasa en su vida, ¿cómo repercute en el concepto que tiene de sí mismo? ¿Ha cambiado el concepto que tiene de sí mismo?

No del todo. Es muy fuerte. Muy complicado. No es algo que pueda hablar con usted, marcharme y decir: 'Todo está bien'.

Mencionó la terapia hace un minuto. ¿Está haciendo terapia?

Sí. A lo largo de mi vida la he hecho periódicamente. Soy el tipo de persona que necesita que no sea esporádicamente. Tiene que ser de manera permanente porque he tenido una vida desordenada. No es excusa. Va a ser un proceso muy largo.

¿Tiene remordimientos? ¿Hay un verdadero sentimiento de culpabilidad o sólo lamenta que le hayan pillado?

A cualquiera le afecta que le pillen. Yo todavía estoy empezando y esto va a continuar. Cuando esto salga, el efecto dominó Hay gente que todavía confía en mí y van a escuchar algo totalmente diferente. ¿Que si tengo remordimientos? Por supuesto. ¿Que si los seguiré teniendo en el futuro? Por supuesto. Estoy pagando un precio muy alto, pero lo merezco.

Cuando algo así ocurre, uno espera que deje una huella tal que provoque un gran cambio. ¿Le ha ocurrido ya?

Mentiría si dijera que sí. Sigo diciendo que esto es un proceso, que aún tengo mucho que hacer. No va a haber un enorme cambio que indique que todo está encaminado.

¿Hubo personas de su entorno que sabían lo que estaba ocurriendo y querían que parara con las mentiras y de doparse?

Por supuesto.

¿Hay algo que pudieran hacer o decir?

Probablemente no.

Estoy pensando en su mujer, Kristin.

(Armstrong y Kristin se divorciaron tras cinco años de matrimonio. Tienen tres hijos: Luke, de 13 años, y dos hijas gemelas de 11, Isabella y Grace. Armstrong tiene dos hijos con Anna Hansen, su novia desde hace cinco años: Max, de 3, y Olivia, de 2).

Si pudiera mencionar a alguien, sería Kristin. Ella es una mujer inteligente. Es muy espiritual. Cree en la honestidad, la integridad. Cree que la verdad te hace libre. Tenemos creencias diferentes en muchas cosas. Tiene una parte religiosa que yo no tengo. Pero no importa. Tenemos tres hijos juntos. Se merecen la honesta verdad. Se merecen un padre que les diga la verdad. A ellos y a la gente. Anna siempre ha querido eso. Entonces no conocía esta historia porque no estábamos juntos.

¿Había alguien que conociese toda la verdad? ¿Le ha dicho a alguien toda la verdad?

(Risas) Sí, sí.

Volvamos a Kristin. Ella sabía lo que estaba ocurriendo. ¿Habló con usted sobre dejarlo?

Bueno, le pregunté a Kristin. La vi hace dos días en un partido de los niños y le pregunté que si podía hablar de esto si salía a la luz. Me dijo que sí. No sentía curiosidad. Quizá no quería saberlo. Seguro que lo sabía, pero no Ya sabe, no necesitaba conocer los detalles. Supongo que la protegí un poco de aquello. Lo que pasa con ella en lo de mi dopaje y mi regreso es que fue la única persona a la que pregunté si podía hacerlo.

¿Si podía volver?

Sí, si podía volver. Pensé que si iba a hacer esto, era una decisión importante y necesitaba su bendición. Ella me dijo: Puedes hacerlo con una condición, que nunca vuelvas a cruzar esa línea.

¿La línea del dopaje?

Sí. Y yo le dije: trato hecho. Y nunca la hubiera traicionado con esto. Era una petición muy seria. Era un compromiso serio. Ella me había dado su bendición. Si hubiera dicho que no, que no le gustaba la idea, no lo hubiera hecho. Pero le di mi palabra y la voy a mantener.

Es decir, que ha vuelto y está dispuesto a ello. Me dijo al principio que no creía que fuera posible ganar siete veces seguidas sin dopaje. Ahora ha vuelto, pero no se va a dopar, no va a hacerse transfusiones de sangre ¡y todavía espera ganar!

Sí. Porque pensaba, y todavía lo pienso, que el deporte es algo limpio. Ha habido un gran cambio. Con el pasaporte biológico, no pude ser más claro.

¡Claro! ¿Así que pensaba que estaba volviendo al deporte limpio?

Con juego limpio.

¿Cómo fue para usted quedar tercero? Usted, que adora ganar a cualquier precio.

Esperaba ganar. Siempre lo he esperado. Al final, me dije a mí mismo: ¿Sabes? Sólo te han ganado dos tipos que eran mejores. Y por eso tenemos estas competiciones. Ya me doy cuenta de que no me pega decir esto. Pero hice todo lo posible durante los entrenamientos, y me dieron una paliza.

Me hablaba de Kristin. Tienen tres hijos en común. ¿Qué le dice a Luke? Ha luchado contra esto toda su vida. ¿Qué le dice? Tiene 13 años. Suficientemente mayor para saber lo que está sucediendo.

Créame. Saben mucho. Lo oyen por los pasillos. En sus escuelas los compañeros les apoyan. Cuando pierdes el control con tus hijos es cuando se salen de ese espacio: Instagram, Facebook, Twitter. Llega toda la información.

¿Qué le contó?

Primero quiero contar lo que pasó. Cuando todo empezó, veía que mi hijo me defendía diciendo que no era cierto. Y esto me lleva a la pregunta de por qué ahora ¿Sabe? Él no puede (se le humedecen los ojos, 17 segundos de silencio tratando de aguantar las lágrimas) Entonces supe que debía decírselo. Y nunca me preguntó. Nunca me dijo: 'Papá, ¿es cierto?'. Confiaba en mí. Y me enteré por los pasillos (silencio, se revuelve inquieto).

¿Qué le dijo?

En aquel momento, nada. Pero supe que tenía que decirle algo.

¿Le oyó defenderle?

Sí, ante otros críos. Respondiendo en Instagram que no es desagradable. Y tuve que ¿sabe? Decidí que tenía que decir algo. Estaba fuera de control. Y luego tuve esa charla con él. Fue aquí, durante las vacaciones.

¿Qué le dijo?

Le dije, 'hay muchas preguntas sobre tu padre, sobre mi carrera. Si me he dopado o no. Siempre lo negué y he sido implacable y desafiante al respecto. Lo habéis visto. Por eso confiabais en mí. Esto lo vuelve aún peor'. Y también le dije que quería que supiera la verdad. Y luego estaban las niñas, que tienen 11 años. Son gemelas, ya sabe. No dijeron mucho, no mucho: 'Oye, papá'. Simplemente lo aceptaron. Se lo dije a Luke, le dije (nuevo silencio, de 24 segundos, tratando de no llorar) No vuelvas a defenderme. Nunca

¿Cómo se lo tomó?

Ha actuado de modo maduro y tranquilo en esto. Le dije que si alguien le decía algo (contiene las lágrimas)... Si otros críos hablan, no me defiendas. Simplemente di que me arrepiento. Y dijo, 'vale'.

¿Le dijo algo?

Sólo me dijo que me quería, que era su padre. Que eso no cambiaría. Esperaba no sé, supongo que esperaba algo.

¿Que le desafiase?

¿Él?

Sí. ¿Enfado? ¿Decepción?

Gracias a Dios, se parece más a Kristin que a mí.

¿Espera que con esta conversación, admitiéndolo, diciendo que desearía haber actuado de otra forma con la USADA, levantarán la prohibición de que compita de por vida?

Egoístamente, sí. Pero siendo realista, no creo que pase. Tengo que vivir con eso, me tengo que aguantar.

La verdad es que la gente debate, se habla mucho de por qué lo hace, y qué va a decir y cómo va a decirlo. ¿Cuál era su intención, su esperanza sobre el resultado?

Mire, la mayor esperanza, mi intención, era lograr el bienestar de mis hijos. Eso era. Los mayores necesitan dejar de vivir con este asunto rondando. No es justo que yo les haya hecho eso. Y lo hice. También por los pequeños, que no tienen ni idea, pero la tendrán. Tienen 2 y 3 años. Esta conversación estará ahí siempre. Todo lo que hacemos hoy, ese estúpido tuit con los maillots amarillos también pervive. Así que tengo que repararlo para cuando crezcan.

El pasado miércoles, Travis Tygart, director de la USADA, declaró a '60 Minutes Sport' que alguien en su equipo había ofrecido una donación quela USADA no aceptó. Dijo que era de más de 150.000 dólares. ¿Intentaba saldar una cuenta?

No es cierto.

¿No lo es?

No es cierto.

Y en el informe de más de mil páginas que publicaron había muchas cosas.

Sí. Todo estaba allí. ¿Por qué no estaba eso? Menuda historia.

¿Nadie le representó?

Nadie. No tenía conocimiento de eso. Pero he preguntado si alguien lo pudiera haber hecho No es cierto.

Es Lance Armstrong, maneja su propio espectáculo. Si alguien hubiera ofrecido 150.000 dólares lo sabría.

Creo que incluso dijeron 250.000.

Sí.

Bueno, ¿sabe? Era un número redondo. Pero lo disminuyeron. Es mucho dinero. Yo lo sabría.

¿Cuál ha sido el coste económico? ¿Lo ha perdido todo?

He perdido todos mis ingresos futuros.

¿Y emocional?

Puedo ver ese día, cuando todos se largaron. Le voy a dar un número. Me ha preguntado por el coste. No me gusta pensar en ello. Pero ese fue un día no sé. Fue un día de 75 millones de dólares.

Desaparecieron de su vida.

Por completo.

Fuera.

Fuera. Y puede que nunca vuelvan.

¿Se ha sentido alguna vez en esa condición en que no quiere ni siquiera salir de la cama?

He estado en un lugar oscuro que no era culpa mía. En un sitio donde no sabía si iba a vivir un mes, o seis, un año, cinco años, diez años. Me ha ayudado ahora. O sea, no estoy bien. Pero no es lo peor de mi vida. No puedes comparar esto con un diagnóstico, uno avanzado, y posibilidades del 50% o menos. Eso pone un límite. Está cerrado. Pero soy optimista. Me gusta mirar hacia delante. Esto me obligó a mirar atrás. Nunca lo hago. Mi madre y yo nos parecemos mucho en esto. Nunca mira atrás. No hablamos del pasado. Nunca le pregunté por mi padre biológico. Nunca nos sentamos y no entramos en eso. Eso es el ayer. Eso fue el año pasado.

¿Cómo lleva todo esto?

Está hundida.

Claro, la gente que le quiere sufre igual que usted o más.

Está hecha polvo. No es el tipo de persona que llama y te dice, 'Lance, estoy mal'. Pero me llamó mi padrastro y me dijo que lo llevaba fatal. Le dije que lo imaginaba. Es una mujer fuerte. Ha superado todos los momentos duros de su vida. Lo sacó fuera. Estábamos haciendo FaceTime con sus nietos y mis hijos Vi a mi madre y pensé que estaba muy hundida.

Le ha golpeado fuerte.

Sí. Hasta que no la vi no me di cuenta de que le ha pasado factura (se le vuelven a humedecer los ojos).

Y hay otros. Sé que habló sobre esto. Toda esa gente. ¿Está ya en condición de poder porque antes, claro está, ese otro no era consciente de lo que hacía y de cómo afectaba a los demás.

No tenía ni idea.

En ese sentido era un abusón, un psicópata obsesionado consigo mismo. Comportamiento narcisista.

Narcisista. Usted lo ha dicho.

¿Está ahora en situación de llamar a sus viejos amigos, socios, de pedir disculpas? ¿Está en situación de no sólo pedir disculpas, sino de empezar a sentir cómo ha truncado la vida de otras personas? ¿Está preparado?

Sí, sí. (Silencio). No necesito volver a aquel momento en que fallaba, creía merecerlo todo, y abusaba de mis privilegios. Vimos esos vídeos. ¿Si uno de mis hijos actuara así? Me daría una apoplejia.

Todos sabemos que cuando eres famoso a la gente le encanta ver el heroico ascenso, y después adoran ver cómo te tambaleas para finalmente caer. ¿Volvería a ascender?

No lo sé. No sé lo que me espera ahí fuera. Yo me he lanzado pero no sé lo que va a pasar. Empieza a gustarme esto. Es algo que me hubiera vuelto loco en el pasado. Sin embargo, lo estoy logrando. Aunque tengo que hacerlo mejor. No lo sé. Estoy profundamente arrepentido por lo que hice. Podría decirlo mil veces y podría no ser suficiente para volver. Me está preguntando si puedo volver.

No me interesa tanto su vuelta al mundo deportivo. ¿Es un ser humano mejor a causa de lo ocurrido? ¿Le ha ayudado todo esto a convertirse en una persona mejor?

Sin ninguna duda. Esto me ha ocurrido dos veces en la vida. Cuando me diagnosticaron. Me convertí en una persona mejor después de aquello. Era una persona más inteligente después de aquello. Y entonces perdí el rumbo.

Perdió el rumbo. Por culpa de...

Y esta es la segunda vez. Es fácil sentarse aquí y decir que me siento diferente. Que me siento más listo, que me siento un hombre mejor. Pero no puedo volver a perder el rumbo. Y sólo yo puedo controlar eso. Y no estoy en condiciones de hacer promesas. Meteré la pata de vez en cuando. Pero ése será el mayor reto del resto de mi vida, no meter la pata y no perder de vista lo que tengo que hacer. Lo tenía todo. Y de repente se me escapó de las manos. Las cosas se salieron de madre. Así que es un gran reto.

Es una historia épica. ¿Cuál es la moraleja?

No es que tenga una gran respuesta para esto. Sólo puedo contemplar lo que hice. Hacer trampas para ganar carreras de bicis. Mentir sobre ello. Intimidar a la gente. Evidentemente, uno no debe hacer estas cosas. Esto es lo que enseñamos a nuestros hijos. De eso se trata. Esa es la parte fácil. Hay otra moraleja en esta historia. Creo que para mí todo giraba en torno a las competiciones, y acabé perdido y enredado en todas esas cosas. El peor delito fue traicionar a las personas que me apoyaron y creyeron en mí y a las que mentí.

Gracias por confiar en mí para esto. Ya sabe cuál espero que sea la moraleja de esta historia. Aquello que Kristin le dijo en 2009, que la verdad le hará libre.

Sí. Todavía me lo dice. Gracias.