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Sarkozy, señalado como encubridor de Armstrong

La revista 'Le Nouvel Observateur' señala a Nicolas Sarkozy como uno de los posibles encubridores de "su gran amigo" Lance Armstrong. Pierre Bordry, exresponsable de la Agencia Francesa Antidopaje (AFLD), reveló que el texano pidió su "cabeza" al expresidente de Francia.

Lance Armstrong no sólo habría tenido la complicidad del máximo órgano del ciclismo, la UCI, para encubrir sus métodos de dopaje. Según revela la revista francesa Le Nouvel Observateur en un reportaje titulado '¿Quién encubrió a Armstrong?', también habría estado "protegido" por las altas esferas políticas, encabezadas por el entonces presidente de la República de Francia, Nicolas Sarkozy, durante su retorno al Tour en 2009 y 2010.

Sarkozy, gran aficionado al ciclismo, invitó a cenar en octubre de 2009 en el Palacio del Elíseo a Armstrong, de quien aceptó varios regalos, entre ellos una bicicleta tasada en 5.300 euros. Eran los tiempos en los que Sarkozy dejó esta perla sobre las sospechas que recaían en Lance: "Incluso Astérix tomó la pócima mágica".

Dimisión.

En esa cena, Lance habría pedido la destitución de Pierre Bordry, presidente de la Agencia Francesa de la Lucha Antidopaje (AFLD). "Armstrong se jactó delante de mí de haber reclamado mi cabeza al presidente. Yo pedí un desmentido al Elíseo, incluso privado, pero no recibí respuesta. Estaba consternado", dice Bordry.

La única respuesta que obtuvo, según denunció ya el pasado verano a France Press, llegó en forma de recortes: "Intenté informarme de esa cena, pero en septiembre de 2010 Roselyne Bachelot (ministra de Deportes) propuso la supresión de la mitad del presupuesto de la AFLD. La Agencia tenía que reducir los controles. Por eso dimití. Y cuando me marché, Armstrong escribió en Twitter: 'Adiós, Pierre'. Yo le respondí que esto no había acabado, que quedaba la USADA".

La Agencia había intentado intensificar su vigilancia sobre Armstrong, pero se topó con trabas. La Fiscalía de París abrió una instrucción cuando en 2009 se encontraron jeringas y material para transfusiones en las papeleras del Astaná, pero se archivó. "No había dudas de que había consignas de alto nivel para no molestar a Armstrong", apunta Michel Rieu, consejero científico de la AFLD.

Según la revista, el texano podía llegar tarde a los controles o incluso no presentarse, como ya denunció la AFLD en un informe que trasladó a la UCI. "Estaba avisado de todo", dice Rieu. "En Francia, el caso Armstrong fue objeto de una omertá que tanta gente sabía...", apostilla Bordry.